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Células madre para rodilla: qué dice la evidencia

Células madre para la rodilla

El tratamiento de células madre en la rodilla consiste en inyectar en la articulación células cultivadas a partir del tejido graso o de la médula ósea del propio paciente para reparar el cartílago y reducir la inflamación; hoy la evidencia clínica lo respalda con 3 ensayos controlados aleatorizados en fase 2 y con estudios de 5 años de seguimiento, pero no lo convierte en una opción estándar. Las sociedades científicas que dirigen la práctica, como OARSI y ESSKA, lo sitúan fuera de sus guías de 2019 y 2021 porque los resultados varían de un estudio a otro y la calidad de las muestras inyectadas no está normalizada. En este texto se explica qué dice exactamente la evidencia, qué pruebas faltan, cómo leer los estudios de antes y después que publican las clínicas y qué papel juegan las decisiones basadas en la evidencia, también en el ámbito de la salud pública.

La articulacion de una rodilla humana vista en primer plano sobre un fondo neutro.

Hay que distinguir entre 2 familias de células que se usan en la rodilla y no hacerlas equivalentes. Las Células madre hematopoyéticas salen de la médula ósea y se transfieren para regenerar la sangre; no tienen un papel reconocido en la rodilla. Las Células madre mesenquimales salen de la grasa o de la médula ósea y se consideran promesas para reparar cartílago, porque se pueden diferenciar en condrocitos, las células que producen matriz cartilaginosa. Cuando un anuncio habla en general de Células madre para la rodilla, casi siempre se refiere a esta segunda familia.

Cómo actúan las células madre en la rodilla

Las células madre en la rodilla no actúan como una pieza de repuesto que sustituya el cartílago perdido, sino que liberan moléculas antinflamatorias y de reparación, un efecto que los investigadores llaman paracrino. Tras la inyección, las células se asientan en el espacio articular, secretan factores durante 1 a 4 semanas y estimulan a los condrocitos sanos que quedan en el borde de la lesión. Ese mecanismo explica por qué el alivio es más claro en artrosis leve a moderada, donde queda cartílago vivo, y débil en la artrosis severa, donde el hueso ya se apoya contra hueso.

La dosis y la procedencia cambian el efecto. Un estudio comparó 3 concentraciones, de 0,5 millones, 1 millón y 2 millones de células por mililitro, y la respuesta clínica fue similar en las 3, lo que sugiere que el factor activo no depende solo de la cantidad de células. La diferencia entre tomarlas de la grasa abdominal, de la médula ósea o del tejido del cordón umbilical sigue sin estar resuelta, porque cada vía usa un número distinto de pasos de cultivo en el laboratorio antes de la inyección.

Qué dice la evidencia clínica actual

La evidencia clínica actual es parcial y contradictoria. La revisión de la Cochrane sobre terapias con células madre mesenquimales para la artrosis de rodilla, actualizada en 2018, concluyó que la evidencia de baja calidad apunta a una mejora moderada del dolor y de la función, pero no es suficiente para recomendar su uso rutinario. OARSI, en su guía de 2019, y ESSKA, en la de 2021, mantienen las inyecciones con células fuera de sus recomendaciones por falta de datos a largo plazo y por la heterogeneidad de los protocolos.

Los datos que existen, agrupados en esta tabla, muestran el rango real de resultados y por qué no se puede resumir todo con un único número:

Ensayo y añoDiseñoDuraciónResultado principal
Ensayo fase 2 de 2014Aleatorizado, placebo12 mesesMejora del WOMAC en el grupo tratado
Ensayo fase 2 de 2017Aleatorizado, placebo12 mesesDiferencia de 6,8 puntos, dentro del umbral clínicamente importante
Seguimiento de 2020Prospectivo5 añosSeguridad aceptable, con 2 complicaciones leves

El umbral clínicamente importante del WOMAC ronda 9 puntos, así que una diferencia de 6,8 puntos no llega a ese límite. El punto de seguridad es más sólido que el de eficacia: en más de 1000 inyecciones publicadas no se han reportado infecciones graves atribuibles a las células, lo que refuerza que el riesgo es bajo y el beneficio, incierto.

Cómo leer los estudios de antes y después

Para leer los estudios de antes y después, hay que buscar 4 elementos que casi nunca aparecen en las imágenes publicitarias de las clínicas. Primero, el tamaño de la muestra: los estudios serios de esta área incluyen entre 20 y 60 pacientes por grupo, no 3. Segundo, el grupo de comparación, porque sin un grupo que reciba placebo o salina no se puede saber si la mejoría no era esperada. Tercero, el tiempo de seguimiento, ya que la artrosis se evalúa en años y no en semanas. Y cuarto, la escala validada, como el WOMAC o el VAS, que cuantifica dolor y función con puntos y no con opiniones.

Las fotos de antes y después, además, no miden nada de la articulación: la inflamación de la rodilla cambia el tono de la piel, pero no refleja el estado del cartílago, que solo se ve con resonancia magnética o con artroscopia. Un estudio que compara imágenes sin una escala validada no aporta evidencia, y las decisiones que se toman sobre esa base son decisiones sin evidencia.

Qué pasa en España y en el acceso

En España las células madre en la rodilla no están autorizadas como medicamento para esa indicación, y las clínicas que las ofrecen actúan bajo la dispensación de uso humano, un marco de 2015 que las regula como productos a medida y no como fármacos aprobados. No hay una lista pública cerrada de centros, y el precio por sesión se mueve entre 1000 y 4000 euros, un rango que varía según la procedencia de las células y el laboratorio. Ante esa incertidumbre, la opción basada en evidencia sigue siendo el escalón terapéutico clásico: 6 semanas de ejercicio de fortalecimiento, control del peso, analgésicos y, si hace falta, infiltraciones con corticoide o ácido hialurónico antes de considerar la cirugía.

Cómo tomar decisiones basadas en la evidencia

Para tomar decisiones basadas en la evidencia, conviene aplicar los mismos criterios que se usan en salud pública, donde un tratamiento solo se incorpora al sistema tras demostrar eficacia, seguridad y coste por año de vida ganado. Un paciente puede pedir a su médico 3 datos concretos: el número de pacientes de cada grupo, la duración del seguimiento y la magnitud real de la mejoría en puntos de escala. Con esos 3 datos se puede comparar cualquier clínica con la literatura publicada y decidir si el beneficio esperado compensa el coste de 1000 a 4000 euros y la espera de una cita.

La evidencia también guía el acceso público: los sistemas de salud pública financian de forma general los 4 tratamientos de primera línea, porque su relación beneficio-coste está probada, y no financian las inyecciones de células porque la evidencia no llega al umbral que exige una decisión pública. La diferencia entre ambas decisiones no es ideológica, sino que nace de la misma pregunta: qué demuestra la evidencia, no solo qué promete.

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