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Ciencia y tecnologia en Mexico: instituciones, gasto e impacto

Ciencia y tecnologia en Mexico

La ciencia y tecnología en México es el conjunto de instituciones, programas de financiamiento y resultados de investigación que operan en el país desde 1944, año en que se creó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) para coordinar el esfuerzo científico nacional. En 2023 el gasto público en investigación y desarrollo superó los 21 000 millones de pesos, repartidos entre 25 000 investigadores registrados en el Sistema Nacional de Investigadores, 160 instituciones de educación superior con programas de posgrado en ciencias y una red de parques tecnológicos que lleva resultados del laboratorio a las empresas.

Un patio interior con columnas de piedra y estudiantes caminando al sol.

El ecosistema mexicano de ciencia y tecnología no se limita a los laboratorios: abarca la transferencia tecnológica, la divulgación y la formación de la siguiente generación de investigadores. Para entender su alcance conviene partir de la pregunta fundamental sobre Que es la ciencia y cómo esa disciplina se organiza en Ciencia y tecnologia aplicada. El mapa completo de las áreas, que se detalla en la entrada sobre Tipos de ciencia, muestra que México cubre desde la biología molecular hasta la física de partículas. En el plano visual, el conjunto de Dibujos de ciencia y tecnologia que circulan en los medios y en las aulas sirve como puente entre el lenguaje técnico y la ciudadanía.

Instituciones que hacen la ciencia en México

El mapa institucional de ciencia y tecnología en México se organiza en torno a un órgano coordinador, un sistema de financiamiento y una red de centros de investigación públicos y privados. El CONACYT, creado por decreto presidencial en 1944, fijó la política científica del país durante décadas y distribuyó fondos a través de 3 líneas de becas y 2 programas de posgrado. En 2019 sus funciones se reorganizaron dentro de la Secretaría de Ciencia, Humanidad, Tecnología e Innovación (SECIHTI), que hoy canaliza el presupuesto federal hacia la investigación. Junto a esta estructura operan el Instituto Politécnico Nacional, fundado en 1937 con más de 80 000 estudiantes, y el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, que publica alrededor de 2 000 artículos con arbitraje al año en áreas como la robótica, la genómica y la energía nuclear.

La colaboración internacional amplía la capacidad instalada. México participa en el proyecto del Observatorio Cherenkov del Teide, en las Islas Canarias, y en el experimento ATLAS del Gran Colisionador de Hadrones del CERN, en Ginebra, donde 5 grupos mexicanos contribuyen al análisis de datos. En el ámbito regional, el país comparte protocolos con Venezuela y Argentina a través de la Organización de Estados Iberoamericanos, lo que facilita el intercambio de investigadores y la coautoría de publicaciones.

El gasto público y el peso de México frente a otros países

La inversión en ciencia y tecnología de México se sitúa en un 0.37% del Producto Interno Bruto en 2022, una cifra que queda por debajo del promedio de la OCDE, fijado en 2.73%. El desglose del gasto federal muestra que 62% se destina a salarios de investigadores, 18% a equipamiento e infraestructura y 20% a materiales y servicios. En contraste, Estados Unidos invierte cerca del 3.5% de su PIB, lo que equivale a más de 750 000 millones de dólares al año; España destina el 1.39% y Argentina el 0.52%, ambos por encima de la proporción mexicana. El precio de una beca postdoctoral del CONACYT ronda los 40 000 pesos mensuales, mientras que una beca de maestría cubre 14 000 pesos, una brecha que refleja la jerarquía salarial dentro del sistema.

PaísGasto en I+D (% del PIB, 2022)Investigadores por 1 000 habitantes
México0.379.4
Estados Unidos3.5078.1
España1.3925.3
Argentina0.5218.0
OCDE (promedio)2.7338.0

La diferencia en densidad de investigadores explica por qué México produce alrededor de 40 000 artículos científicos indexados al año frente a más de 350 000 de Estados Unidos. Cerrar esa brecha exige no solo más presupuesto, sino una política de retención que impida la emigración de talento hacia universidades en inglés y en otros idiomas con mayor financiamiento por publicación.

Cómo llega el resultado del laboratorio a la sociedad

El recorrido de un hallazgo de ciencia y tecnología en México desde el laboratorio hasta la sociedad atraviesa 4 etapas: la publicación en una revista arbitrada, la protección mediante una patente, la transferencia a una empresa o a un gobierno y la divulgación pública. El CONACYT registró 312 patentes nacionales en 2022, una cifra 6 veces menor que la de España, que registró 1 900 en el mismo periodo. La transferencia tecnológica se canaliza a través de los 12 parques tecnológicos del país, entre ellos el Parque Tecnológico de Monterrey, que aloja 200 empresas y genera 5 500 empleos directos, y el Parque de Innovación del IPN, en la Ciudad de México.

La divulgación ocupa un lugar propio en esta cadena. El Museo de Ciencias de la Ciudad de México, inaugurado en 1987, recibe 400 000 visitantes al año, y el Museo de la Ciencia y el Espacio de la UNAM, en Monterrey, suma 350 000. La red de divulgación incluye 60 programas de radio y 12 canales de YouTube con más de 100 000 suscriptores dedicados a explicar resultados de la investigación nacional en un lenguaje accesible.

Desafíos que enfrenta la ciencia mexicana en la próxima década

Los desafíos de la ciencia y tecnología en México para la próxima década se concentran en 3 frentes: la renegociación del presupuesto, la digitalización de la infraestructura de datos y la formación de 10 000 nuevos investigadores antes de 2035. El envejecimiento del Sistema Nacional de Investigadores, donde el 40% de sus miembros tiene más de 58 años, obliga a acelerar la incorporación de jóvenes. La adopción de infraestructura de computación de alto rendimiento, con 4 centros que ya superan los 100 teraflops de capacidad, es una condición para competir en áreas como el modelado climático, la genómica y la inteligencia artificial. El gobierno federal ha fijado una meta de elevar el gasto público en I+D al 0.6% del PIB antes de 2030, un objetivo que requerirá un incremento anual sostenido de 12% en el presupuesto de SECIHTI durante los próximos 8 años.

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